El tranvía con historias de vida

El tranvía con historias de vida
El espacio de los sueños, un largo viaje

¿Crees en la vida después de la muerte?

martes, 3 de abril de 2012

Semana Santa...

La vida en el planeta no da grandes opciones a todos aquellos que mueren, simplemente se van del espacio de los recuerdos, los ruidos y  los momentos de alegría y gozo.
 
Pero, mucha gente vive en plena tristeza la realidad que otros desconocen, el que muere, desconoce lo que los otros sienten, pero nadie sabe a ciencia cierta hasta que punto el que murio puede sentirse en otro plano de conciencia, poder presentir que "sentimos " al que partió es como una palmada en la espalda para valorar que si, en efecto eramos algo importante para esa persona, pero al final del camino, la certeza no existe, solamente la posibilidad de que así sea.
 
Precisamente en estas fechas de semana santa se elaboran diversas reflexiones en torno a esta realidad y vamos de la mano un poco a tientas, cimentando ideas para darle su sitio a la resurrección, en este caso se habla de Jesús, y de la promesa que todos podremos vivir algo similar a lo que él experimento después de haber sido juzgado duramente por la cultura de un tiempo historico que no difiere mucho de lo que ahora mismo nosotros como humanos experimentamos, la guerra, los violentos martirios de la crueldad  entre humanos, el asco de las drogas, la secuela de los vicios insanos que secundan grupos enchidos de poder y avaricia.
 
Bien vale la pena analizar todo esto y no dejar que el juego de actividades teatrales, de vendimia de la pasión de Cristo y el engaño  que la gente hace conciencia despues de invocar a Dios de rodillas en esta fecha de duelo.
 
Hace mas de 2 mil años que se revive este momento;  se invoca por la justicia y se presume de que la igualdad y la no discriminación nos hace mejores seres humanos, preguntense sinceramente que tan cierto es esto...

viernes, 12 de agosto de 2011

¿Qué es lo que nos hace desear que el destino se ajuste a nuestros deseos?

A veces la vida se nos hace complicada y sentimos que todo lo que hacemos no tienen caso, mirar al futuro e  inventarnos alas, nos pone en delirio, la realidad apremia.

De verdad es difícil vivir por qué no todo mundo entiende lo que en realidad somos y ni siquiera se toma la molestia de entender… A veces es más difícil explicarse, adentrarse en un mundo que es nuevo.

Mirar y observar  a los sitios que no recorrimos nos hace pensar que ya los conocemos; el centro de los sentimientos, se desencaja, no siempre comprendemos lo que no vemos, aquello que no tenemos, las cosas que anhelamos, aquello por lo que vamos en vilo y sin respiro del alma en busca de algo nuevo, un anhelo de estar  en los mejores momentos del día. ¿Cómo es que lo soñamos?

Dicen que los sueños que no imaginamos no se pueden convertir en realidad, pero tal vez la experiencia nos limita para encontrar nuevos caminos. Quizás pedimos demasiado, no podemos pensar en sencillas situaciones, sobrevaloramos las expectativas, pero tal vez no todo es así, hay quienes sienten que no se merecen algo mejor, hay quienes se confían a la providencia y su destino puede ser incierto, pero ¿Qué es lo que nos hace desear que el destino se ajuste a nuestros deseos?

La vida nos torna tolerantes, en ocasiones, otras tantas las experiencias nos dan para no admitir cambios, ni aspirar alternativas… Pero qué necesitamos más allá del horizonte, que empequeñece los deseos..

Sólo tú mismo puedes decirte lo que necesitas y lo que te conviene, hoy y  tal vez no siempre, pues en la realidad de las cosas lo que dura en el trayecto de la existencia se convierte fundamental, mientras vivimos y lo podemos compartir, al final del camino no todo se queda en la memoria o los bolsillos, no todo, solo algo permanece en la mente de unos cuantos y ese detalle, ese momento solamente lo conoces tú.

 

 

martes, 12 de julio de 2011

Acacia y el elixir hurtado a los dioses

La caja de Pandora, de acuerdo a la mitología griega, era un recipiente, seguramente un ánfora o una jarra, que contenía todos los males que aquejaban a la humanidad. Pero, ¿Por qué se crea esta imagen controvertida, inconstante, mezcla de virtudes y ansias?

Zeus ordenó que Hefesto modelara una imagen con arcilla, con figura de encantadora doncella, semejante en belleza a las inmortales, y le infundiera vida. Todo esto en venganza por que el fuego les fue hurtado a los dioses… fuerzas oscuras en el mundo humano, codicia y mentiras, envueltas en velos de seducción…

Pero, mientras Zeus ordena a Afrodita otorgarle gracia y sensualidad, y a Atenea concederle el dominio de las artes relacionadas con el telar y adornarla, junto a las Gracias y las Horas con diversos atavíos, a Hermes le encargó sembrar en su ánimo mentiras, seducción y un carácter inconstante. Ello, con el fin de configurar un "bello mal", un don tal que los hombres se alegren al recibirlo, aceptando en realidad un sinnúmero de desgracias.

Muchas cosas en la vida son similares a esta historia de la mitología, la vida esta edificada en un mundo en el que la contradicción y la dicha, envuelta de desdichas podría ser la contante en el mundo de muchos seres humanos…

Acacia había atesorado un poderoso elixir para no perder la belleza y con ella hacerse de fama y fortuna, alentar a los hombres a piropear sus talentos físicos y su melodiosa y bien entrenada voz, pero aquella preciada ánfora donde conservaba el secreto de su envidiable belleza, era codiciada por mujeres que no contaban con talento y que sabían que Acacia, de no ser por sus elixires, tampoco los ostentaría.

Una lluviosa tarde de noviembre, olvidó en el campo su preciado tesoro, se desquició recorriendo el bosque en vano, el ánfora había desaparecido… Se armó de valor para andar hacia las profundidades del oscuro y húmedo bosque en busca de la diosa que había perseguido tiempo atrás para robarle el tesoro de la eterna juventud, ahora no lo tenía en su poder y la vida podría jugarle la  peor de las venganzas, que los demás la vieran tal y como en verdad era, sin gracias y sin el don de esa voz envidiable por hombres y mujeres del mundo que la rodeaba.

Acacia resbaló y fue arrastrada por la tormenta, sus brazos y bien torneadas piernas agrietadas por las raíces que arañaron con fuerza su desesperada piel al tratar de evitar la caída rauda y violenta hacia el oscuro rellano de una oquedad sin luz y sin sonido alguno que le recordara el mundo del cual provenía… gemía, lastimosamente sufría el dolor que le provocaban las heridas, su piel y vientre sangraban, adolorida intentaba acostumbrarse a la oscuridad para tratar de distinguir alguna forma reconocible, de pronto un asomo de alegría se dibujó en su rostro, algo consternada admitió que en medio de la total oscuridad y lejos de los brillos de luces y candilejas que siempre le rodeaban, nadie notaría su desgracia, en la nada, semidesnuda y rasguñada, nadie tendría la oportunidad de burlarse de su desgracia, sonrió, sabía que de alguna forma engañaría a la diosa fortuna para poder retornar a su estado de gracia y virtudes que tanta dicha y alegrías le habían dado.

Ella no sabía que era seguida de un lobezno, y una quimera, entre la desdicha y la alegría le asechaba la más grande de las tragedias, pero su voluntad férrea a prueba de todo la impulsaba. ¿Cuánta vitalidad puede tener la necesidad de reconocimiento? Cuando se descubre que con la vanidad se puede comprar la codicia de los otros. No habría precio que no se atreviera Acacia a pagar… sin embargo no sabía que la propia vida estaba en ese juego macabro por recuperar el ánfora con los codiciados secretos que le devolverían su belleza y lozanía, pero tenía que ser pronto, antes que fuera olvidada, antes que otra descubriera los elixires…

El tiempo siempre apremia para el que siente que en ello se le va la vida, la tolerancia y el reconocimiento de la propia fuerza, a veces no son suficientes para los que anhelan atesorar belleza, riquezas y dotes especiales, la fuerza de voluntad se impulsa ante la naturaleza para doblegarla, forzar su rigor y sus debilidades cuando está de por medio la fortuna y el prestigio…

No sabemos que hay un momento para reconocer que lo que somos, no va a cambiarnos, buscamos la magia, nos hacemos de instrumentos de seducción para obtener lo que como simples mortales con defectos y algunas cualidades no lograríamos.

Ante el cansancio el lobezno se aprestaba a seguirla, sabía que el hambre y el sueño en Acacia, eran sus mejores aliados, el olor que despedía su piel ensangrentada era un aderezo que el hambre del predador no olvidaba desde que el aire se invadió y retorció sus tripas…

La historia cuenta un final predecible, no hay aparentes giros de esperanza, no hay dicha, ni asomo de futuras glorias… Sólo la quimera podría modificar la historia de acacia, solamente su fuerza y su destreza, pero ¿estaba o no del lado de ella? ¿Merecía ser protegida por las virtudes de ésta?

 

 

 

 

 

viernes, 1 de julio de 2011

Te regreso al sitio del que nunca debiste salir.





Cuando uno se esfuerza demasiado por tener algo que cuesta trabajo, tal vez da alegría y orgullo conseguirlo, aquella pieza de bronce tallada con exquisita belleza, era algo que Kyra deseaba y haría hasta lo imposible por tenerla.
La vida da sorpresas ella no contaba con que la codiciada pieza estaba acompañada de una misteriosa maldición, en el trayecto de su manufactura un trotamundos había hecho un gran esfuerzo por quedarse con ella y al no obtenerla conjuro un hechizo para que aquel que la poseyera, sufriera de codicia y celos enfermizos; pero además sintiera el peso de una angustia sin precedentes donde la gente que le rodeara hiciera todo lo posible porque la persona que llegara a tener la pieza mencionada tuviera unos deseos desenfrenados de matar…  un irrefrenable deseo de asesinar a todo aquel que intercambiara palabras con el poseedor de la pieza de cobre,
Los primeros días que Kyra visitó el museo con afán de buscar la forma de hacerse de la pieza y verificar el costo con el curador del lugar, este le dijo que no era libre de comprarla, que la pieza pertenecía a un área histórica del museo, que justificaba su estancia, además no era objeto ni de intercambio, ni de compraventa… Pero no entendió razones, buscó con algunos contactos la forma de hacerse de ella, indagó costos para poder construir su propio museo y realizar un intercambio de artículos valiosos entre los cuales estuviera la pieza que tanto codiciaba.
Finalmente construyó un sitio para poder colocar la pieza, alentó a los historiadores a recrear un vinculo entre la nacionalidad de la ésta y lo que albergaba su propio museo regional, para de esa forma justificar la estancia donde luciera a la perfección el artefacto en cuestión.
Desde luego hubo quienes le contaron el pasado de dicha reliquia, le hicieron llegar documentos en los cuales se verificaba que la pieza había estado en sitios de guerra, entre las manos de trotamundos codiciosos y salvajes, en lugares recónditos donde la avaricia y el tráfico de influencias era parte de las transacciones del día a día.
Un hombre de edad, le visitó en una ocasión y le comentó que el conjuro de Abdel Abhim no era un cuento mágico sino una realidad que él debía tomar en cuenta para estar preparado; sin embargo no le dijo exactamente ante que debería estar preparado, solo le advirtió que tuviera mucho cuidado de los sentimientos que despertara en él la pieza de bronce.
En realidad el artefacto, era solo eso, las influencias externas a las que había estado expuesta eran en todo caso la suma de sensaciones que emanaba, pero ¿cómo saberlo?
En resumidas cuentas el ambiente que rodeaba en la actualidad al artefacto, no era en nada similar o parecido al espacio del cual provenía, pero era como la fruta podrida en la canasta, cada día surgiría en su alrededor un asunto difícil de entender. Llegó el día de la inauguración del museo de Kyra, ella lucía elegante, agradecida con la vida por haber logrado su objetivo, pero cuál sería su sorpresa que esa misma noche el curador del museo, tendría un altercado con un transeúnte y quedaría fulminado por el arma de fuego de un bandolero cuya identidad no fue fácilmente reconocida, por la policía del condado, incluso años después.
Esa misma noche un varón había insultado a la dueña del museo por considerarla pretenciosa y poco inteligente. Una astuta trepadora como diría a los diarios respecto a la exposición de sus obras en el naciente museo.
Casi siempre surge la envidia entre las personas que consiguen algo, sobre todo cuando han echado mano de relaciones poco escrupulosas para lograr su objetivo; este argumento se erguía en la mente de Kyra para justificar la incomprensión de la gente en torno a la posesión de su pieza de cobre en el museo de su propiedad; de esta forma pasaron 6 años, entre escándalos y desapariciones de seres allegados a la propietaria del museo, ella misma habría tenido que atestiguar en varias ocasiones para aclarar su inocencia en "algunos asuntos" de dudosa credibilidad.
El peor evento de su vida llegaría en el mes de junio, cuando frente a la urna de cristal donde se encontraba la pieza, un grupo inició un desordenado pleito donde uno de ellos terminó con la cara quemada por el cigarrillo de otro y tres de ellos salieron del museo con sangre en la ropa y la cara rasgada por las uñas de algunas de las damas presentes…
Desde la ventana del pasillo interior observaba Kyra conteniendo los oscuros deseos  de tomar una navaja y apuñalar a la persona que había empezado el altercado que terminó en zafarrancho, sobre todo por la cercanía con la pieza, cualquiera de los agresores podría haber roto el cristal que la protegía del exterior.
En ese momento Kyra se dio cuenta que algo extraño se había apoderado de ella, algo que rebasaba toda lógica y que ponía en peligro su propia vida; en ese momento solicitó a su equipo de historiadores que le trajeran todo lo que supieran de Abdel Abhim, tenía que conocer a ciencia cierta de qué se trataba lo que este hombre había hecho y sí había forma de desbaratar el conjuro.
Durante tres años las personas encargadas del caso viajaron en busca de respuestas, Kyra veía diezmado su fortuna, los acreedores le perseguían y en su intento por seguir adelante el círculo de deudas crecía en su derredor. Era inútil dos de los investigadores habían muerto en circunstancias extrañas, el tercero temía por su vida pues había descubierto una serie de informaciones que aún siendo increíbles no podía desechar, pero había solicitado unos días de asueto para poder seguir más adelante…
Aquel anciano que le había visitado al inicio de su búsqueda por hacerse de la pieza llegó un día hasta las oficinas de Kyra, solicitó ser recibido, pero Kyra en medio de tantas deudas pensó que se trataba de uno de los acreedores y se negó a recibirlo.
Tenía un pisapapeles en su escritorio y lo llevaba bajo el bolso en actitud defensiva, la gente que se cruzaba en su camino la miraba con desconfianza, su vida se había convertido en un infierno…
Después de varias noches de insomnio, la enflaquecida y triste mujer decidió lo que jamás hubiera imaginado que haría, pensó con claridad la forma ordenada y sensata de devolver la pieza a su lugar de origen, sería una travesía difícil, tendría que convencer a los que habían facilitado las cosas para que la pieza estuviera en su actual museo, buscar los medios para vender su propio museo que tanto trabajo le había costado construir, pero al final del camino veía con alegría la impostergable fecha en la cual diría entre una mezcla de fatalidad y deseo cumplido: "Te regreso al sitio del que nunca debiste salir"





domingo, 26 de junio de 2011

Esa herramienta...


Esa herramienta que nos da forma y esencia


Escribir y llegar lejos dejar los sentidos en el lugar donde se han colocado las palabras y seguir adelante en el encuentro de nuevas alternativas y posibilidades, escribir y dejar las ideas en el lugar donde se van anudando las frases…

Si no quieres decir lo que se ha vuelto triste, hay que entender, si los zafiros del cielo son como las  esperanzas eternas o caídas, entonces hay que decirlo; escribir en el azul espacio ahí donde se quedan los recuerdos, es necesario.
Hay palabras que se olvidan, otras que dan a entender la manera de ser del que las ha escrito, recuerdos, ayeres, precisamos ideas y colocamos desafíos, obligadamente pensamos que es necesario, hay que decirlas, hilarlas, tejerlas al tapiz de un recuerdo, son el latir y el canto del escritor, las palabras que se nos dejan caer como las canicas de la mochila, seguramente necesitan ir a donde nosotros vamos, iluminan los recuerdos, sentimientos, momentos en el tiempo,  están ahí. Con ellas viajamos, nos vamos y añoramos.
Son la llama del candelero, la ceniza del árbol que dejamos en el camino, son el aire de los suspiros y eternamente son el recurso del que las suelta, las amarra y las desencadena para ir tras de una historia…
Las palabras se hacen de todos los tamaños, crecen de vez en cuando para poder darle acentos a los desvaríos, a pesar de todo algunas no son creíbles, pero al final del camino esas coqueterías de la sintaxis las hacen descaradas, perfumadas, alegóricas, se sirven con pasteles y son tiernas, pero también atrevidas y amargas, aniquiladoras y pendencieras; siempre andamos tras de ellas como si fueran nuestras sombras, soñamos con el momento de poder aclamarlas y tocarlas con los dedos de la imaginación.
Al final hay que entender que sin no han sido valiosas para expresarnos, hay que arrancarlas, como la lodosa suciedad en las baldosas… 


jueves, 23 de junio de 2011

El escenario de los sueños rotos, cuento corto...

El escenario de los sueños rotos

 

Erase una vez en el vestíbulo de algún sitio lejano que alguien decidió colocar en el escenario los sueños rotos de las personas que se los quisieran prestar o regalar, con la única intención de ver que tan importantes podían resultar a la vista y oídos de los demás.

La idea parecía el evento de un trasnochado locuaz, sin embargo, al lanzar su propuesta, difundirla en los medios escritos de comunicación, llovieron las respuestas, se solicitaba un correo electrónico con la redacción en una cuartilla de los sueños que se le habían quebrado a la persona que respondía, podrían ser varios sueños, encabezando la lista el más importante de ellos a la consideración del desesperado redactor.

Fue sorprendente la respuesta de la gente y su posterior clasificación daba para relatar los más diversos esfuerzos de las personas en un mundo real, rodeado de la necesidad y la impaciencia. Algunos eran verdaderamente insolentes, como querer ser presidente, o aquel de la señora que quiso ser astronauta, solamente para comprobar si el espacio sideral era un sitio alegre…

Pero estaban los sueños reales de personas que anhelaban reunir a sus familias dispersas en dos o tres continentes, aquellas que hubieran querido estudiar una carrera que se quedó trunca por necesidades imperiosas de llevar dinero a sus hogares, y también los sueños de adolescentes que perdieron a sus padres en alguna guerra o accidente, sueños tan imposibles como revivir a la abuela o al perro de la familia que hacía las labores de apoyo para un familiar ciego; aquellas donde un bebé no llegó a la pareja que tanto lo necesitaba y las de enfermedades que pudieron con la felicidad de una amante solitaria.

El día del estreno el teatro se encontraba abarrotado de personas, de grupos altruistas que se dieron cita para ver si podrían apoyar a los oradores, de curiosos que querían reconocer en los expositores a la persona amada, olvidada en el tiempo, al amigo que les debía alguna visita o el pago de una deuda… el encuentro al llegar y tomar asiento fue una verdadera sorpresa para todos, simplemente se encontraba una silla con el telón colocado a sus espaldas, no había más que una persona en el estrado…

 

El la invitación de mano estaba un listado de preguntas para los asistentes, cada uno de ellos mientras esperaba que iniciara la función leyeron con cuidado y curiosidad lo que ahí se exponía:

1.- ¿has venido para encontrar a alguien, que hace tiempo no ves?

2.- ¿llegaste por la simple curiosidad de conocer los sueños de otros?

3.- ¿eres familiar de alguna de las personas que sabes nos envió sus sueños rotos?

4.- ¿has hecho acto de presencia por ver si se menciona alguno de los sueños que enviaste?

5.- ¿quieres ayudar a cumplir un sueño roto al azar o alguno en especial?

 

El hombre delgado con actitud apacible que llegó hasta el lugar dispuesto en el estrado, agradeció a los presentes y colocó una ánfora con todas las cartas que le fueron enviadas, de inmediato solicitó a los presentes que de grupos de cinco se acercaran a las urnas y dispusieran de una de las cartas, cada persona sin el menor titubeo se acercó y se llevó una de las cartas ahí encontradas, después solicitó que sin leerlas en voz alta decidieran por propia iniciativa y criterio el nivel de importancia que le darían a cada una de ellas.

Cinco personas salieron de detrás del telón y colocaron cada una de ellas cinco cajas de diferentes colores con los números del uno al cinco. Todos en silencio observaban a las personas que leían con curiosidad, alguna indiferencia, otros más asombros en sus miradas, todos en silencio observaban como eran colocadas las cartas en diferentes ubicaciones de acuerdo al criterio de los otros…

El proceso tardo algo más de hora y media, cuando el hombre delgado de tez pálida solicitó que dejaran de acudir a la urna por más cartas y llamó la atención de todos, la gente se agolpaba para subir al estrado, querían seguir adelante, no dejar una sola de las cartas en la urna, darles a todas su lugar de prioridad e interés en los cajones numerados; pero el hombre dijo con seriedad y actitud inmutable…  "Estamos apenas en el primer eslabón de la cadena, debe ser así, la idea es detenerse ahora y continuar después con lo que falta"

Todos retrocedieron calmados, reconciliados, y obedientes a la estrategia del iniciador de esta propuesta. el varón sin más explicaciones llamó a los grupos de organizaciones altruistas y les entregó el cajón de la máxima prioridad.

El segundo cajón lo dejó en su sitio, el tercero al grupo que levantara sus manos, un grupo no menor de diez personas y el cuarto cajón a las personas del ayuntamiento, el quinto a los periodistas y el segundo cajón se quedó inmóvil ante la mirada expectante de los otros…

Cuando comenzaron a leer el contenido del primer cajón las personas de las asociaciones altruistas se dieron cuenta que no había material suficiente para relacionarlo con las actividades u acciones que ellos atendían habitualmente, el grupo de civiles que levantaron la mano para hacerse del tercer cajón, dijeron que todos los sueños rotos ahí encontrados eran ilusiones y pasajes muy personales de la vida de los demás que poco podrían hacer con su contenido, sin embargo veían que era sensible a los corazones y oídos de todos los que compartieron su contenido…

El cuarto cajón en manos del personal del ayuntamientos, decidieron que algunos de los contenidos de las cartas, eran sueños donde algunas personas podrían ser canalizadas a la atención médica o a las sociedades benéficas que en el presente o pasado hubieran sido el canal de apoyo a la que los redactores acudieron.

El quinto y último cajón causó gran impacto entre los periodistas, la mayoría consideró que las historias ahí vertidas eran en verdad testimonios de vida dignas de difusión, cada una de ellas al llevarse a las redacciones de los diarios cumpliría con una función alentadora para los que las escribieron u desde luego daban una dosis importante de concientización entre la población que cansada de no ver realizados sus ideales, había acudido a ese lugar para buscar alguna alternativa viable a sus demandas  de justicia, ante asuntos sin solucionarse.

El hombre delgado de sonrisa apacible entonces dijo: veamos ahora lo que contiene el cajón número dos… Solicito la presencia de Evaristo Lujambio… era el nombre del remitente de la carta ahí depositada… Pero Evaristo no estaba presente para poder leer su propia carta y argumentar el por qué de su importancia y se regreso al cajón, de esta forma doce cartas solicitaron a sus respectivos redactores, sin obtener respuesta.

Antes de reconocer al remitente de la carta numero 13 el varón delgado de mirada apacible, se dirigió al auditorio y les preguntó si querían seguir con el método anterior, de elegir las cartas y depositarlas en las urnas en relación a su importancia. Hubo un silencio total, la gente se preguntaba si el dejar en el cajón numerado con el dos, algunas de las cartas no causaría conmoción en los solicitantes, el que sus cartas llegaran a ese sitio les impediría lograr que sus sueños rotos dejaran de serlo.

El hombre que les había invitado y convocado en ese teatro, argumento que muchos de los sueños rotos quedarían así, que a pesar de los esfuerzos por que dejaran de estarlo sería imposible cumplir con todas las peticiones de las personas involucradas.

En el teatro subía el murmullo de las personas que asistieron muchas de ellas impacientes ante la respuesta del varón de mirada apacible. De entre el barullo apareció una mujer de mirada serena que solicitó dirigirse a la concurrencia:

"yo perdí una pierna, pero no necesito una mejor prótesis, perdí la oportunidad de correr en el triatlón, pero no necesito hacerlo, ni entrenar a un grupo, simplemente es un sueño que se quebró de forma irremediable, el sueño de correr y ser deportista, era mío y como tal nadie más podría estar en él para que yo lo sintiera propio…" Tiene razón el caballero que nos ha reunido en este teatro.

Otra persona solicitó el micrófono y dirigiéndose al público les dijo que él había perdido la capacidad de entender a los demás, ya que el mundo se había convertido en un lugar difícil de entender, donde la gente se interesaba más en los bienes materiales que en la existencia del vecino o el sufrimiento del que no tiene qué comer…

Varias personas pesimistas y con tristeza en sus rostros reconocieron los argumentos de los demás y asistieron que nada podría cambiar y en ese preciso momento el hombre de mirada apacible solicitó a los que habían recibido alguna de las cartas que hiciera todo lo posible por reconstruir la vida de las personas a las que pertenecían las cartas que les habían sido entregadas y les daba el plazo de 6 meses para realizarlo y volver con las experiencias de vida que el esfuerzo realizado les brindara.

Al término del plazo marcado no todos regresaron, algunos volvieron con la esperanza rota al no poder encontrar con vida a las personas que se habían dado a la tarea de ayudar, otros más se decepcionaron ante la negativa de los familiares que necesitaban colaborar para que el sueño de alguien se hiciera realidad y dejara de  ser un sueño roto.

Algunos buscaron medios económicos para poder cumplir con los sueños que les fueron encomendados para el remiendo, no siempre les fue posible el logro de tales financiamientos, algunas personas les vieron como necios en medio de una idea disparatada, otros más como personas oportunistas a la caza de una recompensa, la mayoría que solicito estos recursos se quedó con una rotunda negativa por parte de los que podrían hacer algo para colaborarles.

En el camino los periodistas ganaron popularidad al difundir la vida de las personas implicadas, algunos las llevaron a guiones cinematográficos, no resolvieron la vida de estas personas, pero les hicieron menos tediosa la vida al ser reconocidos como los protagonistas reales de la historia que se hizo taquillera y reconocida en pantalla.

Las asociaciones altruistas, terminaron ayudando a un número importante de personas, pero no todas pertenecientes a los grupos de inicio,  la gran mayoría eran personas con similares carencias y necesidades que lograron agruparse para solicitar apoyos y legalizar documentos, o simplemente reunir insumos, víveres y diversos materiales  para colaborar con dichos grupos.

Pese al panorama tan disperso que se generó después de la invitación del caballero delgado de  mirada apacible y, mucho más frágil de salud después de la travesía impuesta ante el ritmo de los acontecimientos, éste volvió a lanzar una convocatoria para reunir a las personas que habían enviado sus cartas, los que les habían colaborado en sus reconstrucciones de anhelos y los que dispusieron de sus misivas para difundirlas y lograr con  ellas diversas acciones.

Esta vez no les entregó un cuestionario, sino un archivo en blanco dentro de una memoria flash donde todo aquel que quisiera plasmar su experiencia particular lo pudiera hacer y difundirla en los canales que los propios periodistas habían abierto en el pasado.

Para ese momento solamente un sobre quedaba en la urna numerada con el cuestionable DOS; al extraerla de dicho cajón el hombre de mirada apacible y salud frágil dijo al auditorio ahí presente que esa carta, dejada al azar en la caja, sería aquella que lo comprometía a cumplir el sueño de la persona que la escribió…

Todos guardaron un expectante silencio cuando el varón rasgó el sobre y dio lectura al sueño roto de una niña que había perdido la inocencia al verse envuelta en una guerra, que había presenciado la muerte de sus familiares y necesitaba con ansiedad poder encontrar la forma de volver a sonreír y creer en la humanidad, pensar que la esperanza y el ejercicio de la libertad no era algo imposible de encontrar…

Todos ofrecieron u apoyo al varón de mirada apacible, albergar a la pequeña en un nuevo hogar, darle educación, convivencia con  niños que habitaban sitios del mundo que preservaban la paz y la armonía. Por toda respuesta el hombre de frágil salud y apacible mirada dijo que no podía aceptar la ayuda de nadie, pues la encomienda era definitivamente su trabajo y misión.

Tal vez el varón de mirada apacible y delicada salud que conocí hace años, no pudo sanar del todo mi dolor ante la muerte y tragedia  que en mi infancia experimente, pero me ha dado un motivo para vivir para creer que el escenario de los sueños rotos puede ser una forma muy especial de crear en la conciencia colectiva el interés en los otros…

Hoy visito el vestíbulo del teatro donde mi padre adoptivo inició esta propuesta creo que las urnas deben ser colocadas con cierta periodicidad y la silla que usaba mi padre debe quedar en la memoria de los que visitan este lugar, donde tal vez no todos los sueños rotos se pueden remendar, pero sí la forma de pensar de mucha gente…