El tranvía con historias de vida
Reflexionar sobre el tema de la vida y la muerte nos acerca a un mundo en el que podemos reconocernos
martes, 3 de abril de 2012
Semana Santa...
viernes, 12 de agosto de 2011
¿Qué es lo que nos hace desear que el destino se ajuste a nuestros deseos?
A veces la vida se nos hace complicada y sentimos que todo lo que hacemos no tienen caso, mirar al futuro e inventarnos alas, nos pone en delirio, la realidad apremia.
De verdad es difícil vivir por qué no todo mundo entiende lo que en realidad somos y ni siquiera se toma la molestia de entender
A veces es más difícil explicarse, adentrarse en un mundo que es nuevo.
Mirar y observar a los sitios que no recorrimos nos hace pensar que ya los conocemos; el centro de los sentimientos, se desencaja, no siempre comprendemos lo que no vemos, aquello que no tenemos, las cosas que anhelamos, aquello por lo que vamos en vilo y sin respiro del alma en busca de algo nuevo, un anhelo de estar en los mejores momentos del día. ¿Cómo es que lo soñamos?
Dicen que los sueños que no imaginamos no se pueden convertir en realidad, pero tal vez la experiencia nos limita para encontrar nuevos caminos. Quizás pedimos demasiado, no podemos pensar en sencillas situaciones, sobrevaloramos las expectativas, pero tal vez no todo es así, hay quienes sienten que no se merecen algo mejor, hay quienes se confían a la providencia y su destino puede ser incierto, pero ¿Qué es lo que nos hace desear que el destino se ajuste a nuestros deseos?
La vida nos torna tolerantes, en ocasiones, otras tantas las experiencias nos dan para no admitir cambios, ni aspirar alternativas
Pero qué necesitamos más allá del horizonte, que empequeñece los deseos..
Sólo tú mismo puedes decirte lo que necesitas y lo que te conviene, hoy y tal vez no siempre, pues en la realidad de las cosas lo que dura en el trayecto de la existencia se convierte fundamental, mientras vivimos y lo podemos compartir, al final del camino no todo se queda en la memoria o los bolsillos, no todo, solo algo permanece en la mente de unos cuantos y ese detalle, ese momento solamente lo conoces tú.
martes, 12 de julio de 2011
Acacia y el elixir hurtado a los dioses
La caja de Pandora, de acuerdo a la mitología griega, era un recipiente, seguramente un ánfora o una jarra, que contenía todos los males que aquejaban a la humanidad. Pero, ¿Por qué se crea esta imagen controvertida, inconstante, mezcla de virtudes y ansias?
Zeus ordenó que Hefesto modelara una imagen con arcilla, con figura de encantadora doncella, semejante en belleza a las inmortales, y le infundiera vida. Todo esto en venganza por que el fuego les fue hurtado a los dioses
fuerzas oscuras en el mundo humano, codicia y mentiras, envueltas en velos de seducción
Pero, mientras Zeus ordena a Afrodita otorgarle gracia y sensualidad, y a Atenea concederle el dominio de las artes relacionadas con el telar y adornarla, junto a las Gracias y las Horas con diversos atavíos, a Hermes le encargó sembrar en su ánimo mentiras, seducción y un carácter inconstante. Ello, con el fin de configurar un "bello mal", un don tal que los hombres se alegren al recibirlo, aceptando en realidad un sinnúmero de desgracias.
Muchas cosas en la vida son similares a esta historia de la mitología, la vida esta edificada en un mundo en el que la contradicción y la dicha, envuelta de desdichas podría ser la contante en el mundo de muchos seres humanos
Acacia había atesorado un poderoso elixir para no perder la belleza y con ella hacerse de fama y fortuna, alentar a los hombres a piropear sus talentos físicos y su melodiosa y bien entrenada voz, pero aquella preciada ánfora donde conservaba el secreto de su envidiable belleza, era codiciada por mujeres que no contaban con talento y que sabían que Acacia, de no ser por sus elixires, tampoco los ostentaría.
Una lluviosa tarde de noviembre, olvidó en el campo su preciado tesoro, se desquició recorriendo el bosque en vano, el ánfora había desaparecido
Se armó de valor para andar hacia las profundidades del oscuro y húmedo bosque en busca de la diosa que había perseguido tiempo atrás para robarle el tesoro de la eterna juventud, ahora no lo tenía en su poder y la vida podría jugarle la peor de las venganzas, que los demás la vieran tal y como en verdad era, sin gracias y sin el don de esa voz envidiable por hombres y mujeres del mundo que la rodeaba.
Acacia resbaló y fue arrastrada por la tormenta, sus brazos y bien torneadas piernas agrietadas por las raíces que arañaron con fuerza su desesperada piel al tratar de evitar la caída rauda y violenta hacia el oscuro rellano de una oquedad sin luz y sin sonido alguno que le recordara el mundo del cual provenía
gemía, lastimosamente sufría el dolor que le provocaban las heridas, su piel y vientre sangraban, adolorida intentaba acostumbrarse a la oscuridad para tratar de distinguir alguna forma reconocible, de pronto un asomo de alegría se dibujó en su rostro, algo consternada admitió que en medio de la total oscuridad y lejos de los brillos de luces y candilejas que siempre le rodeaban, nadie notaría su desgracia, en la nada, semidesnuda y rasguñada, nadie tendría la oportunidad de burlarse de su desgracia, sonrió, sabía que de alguna forma engañaría a la diosa fortuna para poder retornar a su estado de gracia y virtudes que tanta dicha y alegrías le habían dado.
Ella no sabía que era seguida de un lobezno, y una quimera, entre la desdicha y la alegría le asechaba la más grande de las tragedias, pero su voluntad férrea a prueba de todo la impulsaba. ¿Cuánta vitalidad puede tener la necesidad de reconocimiento? Cuando se descubre que con la vanidad se puede comprar la codicia de los otros. No habría precio que no se atreviera Acacia a pagar
sin embargo no sabía que la propia vida estaba en ese juego macabro por recuperar el ánfora con los codiciados secretos que le devolverían su belleza y lozanía, pero tenía que ser pronto, antes que fuera olvidada, antes que otra descubriera los elixires
El tiempo siempre apremia para el que siente que en ello se le va la vida, la tolerancia y el reconocimiento de la propia fuerza, a veces no son suficientes para los que anhelan atesorar belleza, riquezas y dotes especiales, la fuerza de voluntad se impulsa ante la naturaleza para doblegarla, forzar su rigor y sus debilidades cuando está de por medio la fortuna y el prestigio
No sabemos que hay un momento para reconocer que lo que somos, no va a cambiarnos, buscamos la magia, nos hacemos de instrumentos de seducción para obtener lo que como simples mortales con defectos y algunas cualidades no lograríamos.
Ante el cansancio el lobezno se aprestaba a seguirla, sabía que el hambre y el sueño en Acacia, eran sus mejores aliados, el olor que despedía su piel ensangrentada era un aderezo que el hambre del predador no olvidaba desde que el aire se invadió y retorció sus tripas
La historia cuenta un final predecible, no hay aparentes giros de esperanza, no hay dicha, ni asomo de futuras glorias
Sólo la quimera podría modificar la historia de acacia, solamente su fuerza y su destreza, pero ¿estaba o no del lado de ella? ¿Merecía ser protegida por las virtudes de ésta?
domingo, 3 de julio de 2011
viernes, 1 de julio de 2011
Te regreso al sitio del que nunca debiste salir.
domingo, 26 de junio de 2011
Esa herramienta...
jueves, 23 de junio de 2011
El escenario de los sueños rotos, cuento corto...
El escenario de los sueños rotos
Erase una vez en el vestíbulo de algún sitio lejano que alguien decidió colocar en el escenario los sueños rotos de las personas que se los quisieran prestar o regalar, con la única intención de ver que tan importantes podían resultar a la vista y oídos de los demás.
La idea parecía el evento de un trasnochado locuaz, sin embargo, al lanzar su propuesta, difundirla en los medios escritos de comunicación, llovieron las respuestas, se solicitaba un correo electrónico con la redacción en una cuartilla de los sueños que se le habían quebrado a la persona que respondía, podrían ser varios sueños, encabezando la lista el más importante de ellos a la consideración del desesperado redactor.
Fue sorprendente la respuesta de la gente y su posterior clasificación daba para relatar los más diversos esfuerzos de las personas en un mundo real, rodeado de la necesidad y la impaciencia. Algunos eran verdaderamente insolentes, como querer ser presidente, o aquel de la señora que quiso ser astronauta, solamente para comprobar si el espacio sideral era un sitio alegre
Pero estaban los sueños reales de personas que anhelaban reunir a sus familias dispersas en dos o tres continentes, aquellas que hubieran querido estudiar una carrera que se quedó trunca por necesidades imperiosas de llevar dinero a sus hogares, y también los sueños de adolescentes que perdieron a sus padres en alguna guerra o accidente, sueños tan imposibles como revivir a la abuela o al perro de la familia que hacía las labores de apoyo para un familiar ciego; aquellas donde un bebé no llegó a la pareja que tanto lo necesitaba y las de enfermedades que pudieron con la felicidad de una amante solitaria.
El día del estreno el teatro se encontraba abarrotado de personas, de grupos altruistas que se dieron cita para ver si podrían apoyar a los oradores, de curiosos que querían reconocer en los expositores a la persona amada, olvidada en el tiempo, al amigo que les debía alguna visita o el pago de una deuda
el encuentro al llegar y tomar asiento fue una verdadera sorpresa para todos, simplemente se encontraba una silla con el telón colocado a sus espaldas, no había más que una persona en el estrado
El la invitación de mano estaba un listado de preguntas para los asistentes, cada uno de ellos mientras esperaba que iniciara la función leyeron con cuidado y curiosidad lo que ahí se exponía:
1.- ¿has venido para encontrar a alguien, que hace tiempo no ves?
2.- ¿llegaste por la simple curiosidad de conocer los sueños de otros?
3.- ¿eres familiar de alguna de las personas que sabes nos envió sus sueños rotos?
4.- ¿has hecho acto de presencia por ver si se menciona alguno de los sueños que enviaste?
5.- ¿quieres ayudar a cumplir un sueño roto al azar o alguno en especial?
El hombre delgado con actitud apacible que llegó hasta el lugar dispuesto en el estrado, agradeció a los presentes y colocó una ánfora con todas las cartas que le fueron enviadas, de inmediato solicitó a los presentes que de grupos de cinco se acercaran a las urnas y dispusieran de una de las cartas, cada persona sin el menor titubeo se acercó y se llevó una de las cartas ahí encontradas, después solicitó que sin leerlas en voz alta decidieran por propia iniciativa y criterio el nivel de importancia que le darían a cada una de ellas.
Cinco personas salieron de detrás del telón y colocaron cada una de ellas cinco cajas de diferentes colores con los números del uno al cinco. Todos en silencio observaban a las personas que leían con curiosidad, alguna indiferencia, otros más asombros en sus miradas, todos en silencio observaban como eran colocadas las cartas en diferentes ubicaciones de acuerdo al criterio de los otros
El proceso tardo algo más de hora y media, cuando el hombre delgado de tez pálida solicitó que dejaran de acudir a la urna por más cartas y llamó la atención de todos, la gente se agolpaba para subir al estrado, querían seguir adelante, no dejar una sola de las cartas en la urna, darles a todas su lugar de prioridad e interés en los cajones numerados; pero el hombre dijo con seriedad y actitud inmutable
"Estamos apenas en el primer eslabón de la cadena, debe ser así, la idea es detenerse ahora y continuar después con lo que falta"
Todos retrocedieron calmados, reconciliados, y obedientes a la estrategia del iniciador de esta propuesta. el varón sin más explicaciones llamó a los grupos de organizaciones altruistas y les entregó el cajón de la máxima prioridad.
El segundo cajón lo dejó en su sitio, el tercero al grupo que levantara sus manos, un grupo no menor de diez personas y el cuarto cajón a las personas del ayuntamiento, el quinto a los periodistas y el segundo cajón se quedó inmóvil ante la mirada expectante de los otros
Cuando comenzaron a leer el contenido del primer cajón las personas de las asociaciones altruistas se dieron cuenta que no había material suficiente para relacionarlo con las actividades u acciones que ellos atendían habitualmente, el grupo de civiles que levantaron la mano para hacerse del tercer cajón, dijeron que todos los sueños rotos ahí encontrados eran ilusiones y pasajes muy personales de la vida de los demás que poco podrían hacer con su contenido, sin embargo veían que era sensible a los corazones y oídos de todos los que compartieron su contenido
El cuarto cajón en manos del personal del ayuntamientos, decidieron que algunos de los contenidos de las cartas, eran sueños donde algunas personas podrían ser canalizadas a la atención médica o a las sociedades benéficas que en el presente o pasado hubieran sido el canal de apoyo a la que los redactores acudieron.
El quinto y último cajón causó gran impacto entre los periodistas, la mayoría consideró que las historias ahí vertidas eran en verdad testimonios de vida dignas de difusión, cada una de ellas al llevarse a las redacciones de los diarios cumpliría con una función alentadora para los que las escribieron u desde luego daban una dosis importante de concientización entre la población que cansada de no ver realizados sus ideales, había acudido a ese lugar para buscar alguna alternativa viable a sus demandas de justicia, ante asuntos sin solucionarse.
El hombre delgado de sonrisa apacible entonces dijo: veamos ahora lo que contiene el cajón número dos
Solicito la presencia de Evaristo Lujambio
era el nombre del remitente de la carta ahí depositada
Pero Evaristo no estaba presente para poder leer su propia carta y argumentar el por qué de su importancia y se regreso al cajón, de esta forma doce cartas solicitaron a sus respectivos redactores, sin obtener respuesta.
Antes de reconocer al remitente de la carta numero 13 el varón delgado de mirada apacible, se dirigió al auditorio y les preguntó si querían seguir con el método anterior, de elegir las cartas y depositarlas en las urnas en relación a su importancia. Hubo un silencio total, la gente se preguntaba si el dejar en el cajón numerado con el dos, algunas de las cartas no causaría conmoción en los solicitantes, el que sus cartas llegaran a ese sitio les impediría lograr que sus sueños rotos dejaran de serlo.
El hombre que les había invitado y convocado en ese teatro, argumento que muchos de los sueños rotos quedarían así, que a pesar de los esfuerzos por que dejaran de estarlo sería imposible cumplir con todas las peticiones de las personas involucradas.
En el teatro subía el murmullo de las personas que asistieron muchas de ellas impacientes ante la respuesta del varón de mirada apacible. De entre el barullo apareció una mujer de mirada serena que solicitó dirigirse a la concurrencia:
"yo perdí una pierna, pero no necesito una mejor prótesis, perdí la oportunidad de correr en el triatlón, pero no necesito hacerlo, ni entrenar a un grupo, simplemente es un sueño que se quebró de forma irremediable, el sueño de correr y ser deportista, era mío y como tal nadie más podría estar en él para que yo lo sintiera propio
" Tiene razón el caballero que nos ha reunido en este teatro.
Otra persona solicitó el micrófono y dirigiéndose al público les dijo que él había perdido la capacidad de entender a los demás, ya que el mundo se había convertido en un lugar difícil de entender, donde la gente se interesaba más en los bienes materiales que en la existencia del vecino o el sufrimiento del que no tiene qué comer
Varias personas pesimistas y con tristeza en sus rostros reconocieron los argumentos de los demás y asistieron que nada podría cambiar y en ese preciso momento el hombre de mirada apacible solicitó a los que habían recibido alguna de las cartas que hiciera todo lo posible por reconstruir la vida de las personas a las que pertenecían las cartas que les habían sido entregadas y les daba el plazo de 6 meses para realizarlo y volver con las experiencias de vida que el esfuerzo realizado les brindara.
Al término del plazo marcado no todos regresaron, algunos volvieron con la esperanza rota al no poder encontrar con vida a las personas que se habían dado a la tarea de ayudar, otros más se decepcionaron ante la negativa de los familiares que necesitaban colaborar para que el sueño de alguien se hiciera realidad y dejara de ser un sueño roto.
Algunos buscaron medios económicos para poder cumplir con los sueños que les fueron encomendados para el remiendo, no siempre les fue posible el logro de tales financiamientos, algunas personas les vieron como necios en medio de una idea disparatada, otros más como personas oportunistas a la caza de una recompensa, la mayoría que solicito estos recursos se quedó con una rotunda negativa por parte de los que podrían hacer algo para colaborarles.
En el camino los periodistas ganaron popularidad al difundir la vida de las personas implicadas, algunos las llevaron a guiones cinematográficos, no resolvieron la vida de estas personas, pero les hicieron menos tediosa la vida al ser reconocidos como los protagonistas reales de la historia que se hizo taquillera y reconocida en pantalla.
Las asociaciones altruistas, terminaron ayudando a un número importante de personas, pero no todas pertenecientes a los grupos de inicio, la gran mayoría eran personas con similares carencias y necesidades que lograron agruparse para solicitar apoyos y legalizar documentos, o simplemente reunir insumos, víveres y diversos materiales para colaborar con dichos grupos.
Pese al panorama tan disperso que se generó después de la invitación del caballero delgado de mirada apacible y, mucho más frágil de salud después de la travesía impuesta ante el ritmo de los acontecimientos, éste volvió a lanzar una convocatoria para reunir a las personas que habían enviado sus cartas, los que les habían colaborado en sus reconstrucciones de anhelos y los que dispusieron de sus misivas para difundirlas y lograr con ellas diversas acciones.
Esta vez no les entregó un cuestionario, sino un archivo en blanco dentro de una memoria flash donde todo aquel que quisiera plasmar su experiencia particular lo pudiera hacer y difundirla en los canales que los propios periodistas habían abierto en el pasado.
Para ese momento solamente un sobre quedaba en la urna numerada con el cuestionable DOS; al extraerla de dicho cajón el hombre de mirada apacible y salud frágil dijo al auditorio ahí presente que esa carta, dejada al azar en la caja, sería aquella que lo comprometía a cumplir el sueño de la persona que la escribió
Todos guardaron un expectante silencio cuando el varón rasgó el sobre y dio lectura al sueño roto de una niña que había perdido la inocencia al verse envuelta en una guerra, que había presenciado la muerte de sus familiares y necesitaba con ansiedad poder encontrar la forma de volver a sonreír y creer en la humanidad, pensar que la esperanza y el ejercicio de la libertad no era algo imposible de encontrar
Todos ofrecieron u apoyo al varón de mirada apacible, albergar a la pequeña en un nuevo hogar, darle educación, convivencia con niños que habitaban sitios del mundo que preservaban la paz y la armonía. Por toda respuesta el hombre de frágil salud y apacible mirada dijo que no podía aceptar la ayuda de nadie, pues la encomienda era definitivamente su trabajo y misión.
Tal vez el varón de mirada apacible y delicada salud que conocí hace años, no pudo sanar del todo mi dolor ante la muerte y tragedia que en mi infancia experimente, pero me ha dado un motivo para vivir para creer que el escenario de los sueños rotos puede ser una forma muy especial de crear en la conciencia colectiva el interés en los otros
Hoy visito el vestíbulo del teatro donde mi padre adoptivo inició esta propuesta creo que las urnas deben ser colocadas con cierta periodicidad y la silla que usaba mi padre debe quedar en la memoria de los que visitan este lugar, donde tal vez no todos los sueños rotos se pueden remendar, pero sí la forma de pensar de mucha gente









